Fotografía de María Seguro que conoces muchas de sus variedades...cruda, licuada, hervida...pero y ¿frita?. No dejes pasar por alto esta modalidad porque te va a sorprender su delicioso sabor dulce, apto para acompañamientos, de guarnición o como primer plato! Es especialmente apetecible para los más pequeños de la casa que suelen detestarla de otra forma! Haz la prueba! Lo mejor de esta receta? Que puedes aprovechar las que se te han ido arrugando en la nevera! Sí, has oído bien! Por qué? Porque se vuelven más dulces! Eso sí, te va a costar un "hué" pelarlas, pero el resultado vale la pena! Ya me contarás... Fotografía de María Prepara aceite limpio y en una sartén las fríes como si fueran patatas fritas, con cuidado de que no se quemen. Las escurres bien, yo además uso papel absorbente...y las espolvoreas con un poquito de perejil u orégano picadito. Lo que más te guste. Y ah! No llevan ni una pizquita de sal! Deliciosas! ;-) Con todo cariño., María ;-)
Recetas para sobrevivir ante una crisis económica y llenar saludablemente el estómago